Coaching asistido con caballos

El liderazgo es una habilidad para desarrollarse, empoderarse y afrontar las diversas áreas de la vida de forma equilibrada y armónica

Las vivencias con equinos, en la naturaleza, facilitan reconocer, expresar y descargar tensiones físicas, emocionales, mentales y sociales. Para aprender a ir al paso de las potencialidades, al trote de las emociones y al galope de tu propio cuerpo

El Coaching Psicodramático puede centrarse en un proceso de desarrollo personal, así como, de equipos de alto desempeño ejecutivo, empresarial u organizacional en sus múltiples desempeños, roles, competencias, metas y estrategias. También es pertinente mencionar la diversidad de ámbitos de intervención que tiene este arte de la comunicación empleado en procesos de coaching educacional y comunitario, con un gran calado en el ámbito social y colaborativo.

Podemos definir el Coaching Psicodramático como un conjunto de técnicas y procesos que ayudan a gestionar los conflictos del mismo modo que potencian el talento, las habilidades y recursos, mejorando aquello que ya se sabe hacer o facilitando generar nuevos hábitos de comportamiento y competencias para emprender un camino hacia una meta definida que se desea alcanzar.

El coaching eleva la presencia y conciencia del camino del desarrollo personal y profesional, facilitado por el apoyo del coach que ayuda a potencializar cualidades como la confianza, la creatividad, la coherencia y la comunicación empática. Mediante su intervención se amplían las opciones, tareas y compromisos para conseguir logros medibles.

El coaching asistido con caballos es un proceso de autoconocimiento y aprendizaje vivencial que queda grabado profundamente con la ayuda de la sensibilidad y poderío de los equinos.
El cliente no precisa de ninguna experiencia previa. No se montan los caballos, los ejercicios se realizan pie a tierra, con retroalimentación del estado emocional y estilo de comunicación.
Los equinos no juzgan comportamientos, por ello es un reflejo de los pensamientos, emociones y acciones.

El ser humano construye realidades aumentando capacidades de liderazgo y facilitando la toma de conciencia de la estructura de coherencia entre lo que se dice, se piensa y se siente en relación a las decisiones o acciones más adecuadas según las circunstancias del entorno.

Las orientaciones a explorar en un proceso de coaching asistido con caballos son:

1. Formular un objetivo en positivo con la dirección que se quiere caminar y no con lo que no se quiere.
El trabajo con equinos requiere tener clara la intención y mantener refuerzos positivos para conseguirla.

2. Hacer una representación del estado deseado con los sistemas de representación visual, con una imagen; auditivo, con palabras; y kinestésico, con sensaciones que resuenen, motiven internamente y que generen un cambio agradable.
Los caballos ayudan a interiorizar las vivencias al facilitar experiencias de alto impacto emocional y de aprendizaje significativo.

3. Definir el entorno en dónde y con quien se desea conseguir ese objetivo.
Del mismo modo que cada caballo o yegua tiene su peculiaridad, los equinos nos enseñan a tener en cuentas las diversas variables según la zona en la que se relacionen y con quien lo hagan.

4. Delimitar el marco temporal adecuado con plazos, fases y pasos a realizar.
Los equinos requieren paciencia, constancia y perseverancia, del mismo modo que ser claros en las tareas que se quiere enseñar o desempeñar.

5. Formulación de una frase o pensamiento semilla inspirador, alcanzable y que motive a comprometerse a la acción.
En la interacción con los caballos ellos tienen una gran habilidad de interpretar el estado emocional de las personas. Por este motivo es muy importante mostrar una actitud que muestre seguridad y confianza. Los pensamientos se reflejan en el cuerpo y en las emociones. Una actitud entusiasta aportará brío y transmitirá energía disponible para la acción.

6. Enmarcar qué aporta ese logro y cómo preservar la intención de responsabilidad para iniciar y mantener el cambio.
Los equinos son animales que necesitan de la compañía de otros equinos para garantizar su seguridad y bienestar. El trato humano con ellos debe ser consecuente con su idiosincrasia, del mismo modo que es sensato ser realistas con el cometido o tarea que se desea realizar para que no sea una obligación o carga. Es importante reforzar comportamientos con premios, que simplemente pueden ser reconocimiento verbal o caricias. De este modo podremos cambiar el deber por el querer y el desear según la competencia, incumbencia y sensatez de cada situación.

7. Tomar conciencia si es congruente con los valores y patrones de conducta esenciales de vida. Los humanos para superar las propias identificaciones requieren confianza para trascender a las creencias limitadoras.
Los equinos continuamente consideran el entorno y lo que allí sucede. Los caballos son curiosos y también necesitan explorar situaciones nuevas antes de afrontarlas con seguridad. Por este motivo, no solamente hay que considerar las capacidades sino también los hábitos aprendidos.

8. Contextualizar las áreas y personas implicadas. Es necesario anticipar posibles consecuencias futuras, posibles renuncias que generan salir de la zona de confort. Si se considera que no será posible contrarrestar los conflictos habrá que reformular los objetivos y planear nuevas estrategias para conseguirlos.
Con los equinos si algo no funciona hay que cambiar la acción en vez de empecinarse en conseguir un objetivo poco flexible a las circunstancias. Tal vez, con relajarse y tener un cambio de actitud es suficiente para que el caballo también se relaje y empiece a confiar en la nueva forma en que se plantea la acción.

9. Valorar las necesidades, los recursos, las fortalezas y las dificultades internas y las oportunidades y las amenazas del entorno o de otras personas.
Hay que reflexionar las causas que, hasta el momento actual, han impedido conseguir el objetivo. También hay que valorar los efectos de dichas causas y describir con detalle la verdadera intención de mantener el propósito con las diferentes formas de abordarlo.
En la interacción con yeguas, caballos y potros ellos son como observadores imparciales de la situación y comportamiento de los humanos. Les da igual si las personas consiguen o no sus metas. No tienen prejuicios ni piensan en el futuro, en cambio sienten cada estímulo viviendo el aquí y el ahora.

10. Imaginarse, más allá de la realidad cotidiana, para considerar qué pasaría tanto si se consigues el objetivo como si no se consigue.
Los caballos nos enseñan que lo importante no es por donde se camina ni el motivo por el que se hace sino que lo interesante es para que se hace y qué beneficios repercute a nivel de satisfacción y seguridad.

11. Imaginar varias opciones creativas, abriendo la mente a un estado de infinitas posibilidades para las que se está preparado.
Con equinos hay que estar en una actitud de, atención plena, alerta y relajados, al mismo tiempo, a lo que puede suceder. La improvisación y la originalidad de los humanos aumentan al tenerse que adaptar al medio de interrelación con los caballos. Estos factores influyen en la espontaneidad de las personas al verse aumentada su capacidad de creatividad y también en el confort del caballo que al disminuir el miedo o su tensión también aumenta su capacidad de disfrute e incluso juego y diversión en la interacción con los humanos.

12. Confirmar una formulación precisa del objetivo, repetirlo y visualizarlo para que resuene con convicción, coherencia y compromiso.
Si no se muestra seguridad ante los equinos ellos no aceptarán el liderazgo humano como parte de su manada. Los caballos requieren de una intención clara y precisa para seguir esa indicación en ese momento concreto y así ponerse a salvo o mejorar su situación de confort.

13. Tomar responsabilidad de los pasos o acciones siempre con retroalimentación del proceso.
Los equinos aprenden distintas pautas de comportamiento dependiendo del trato que tengan con diferentes humanos. Hay que tener en cuenta el pasado de cada animal para comprender su presente y evaluar constantemente si se quiere logar metas en beneficio del ego de los humanos o en sinergia entre ambas especies.

Entre las medidas empleadas con mayor frecuencia en el coaching se encuentran la clarificación de las metas, el establecimiento o mejora de los canales de comunicación, la búsqueda y verificación de hechos para tomar conciencia de lo que no está funcionando, qué posibilidades proponer que satisfagan las necesidades fundamentales y qué acciones emprender.

El coaching personal facilita procesos de desarrollo personal, a superar momentos de la vida cotidiana, de relaciones interpersonales, así como a indagar sobre sueños e ilusiones.

El coaching ejecutivo ayuda a clientes de compañías, que son encargados de dirigir departamentos o equipos de trabajo, para a clarificar y alcanzar sus objetivos.

El coaching empresarial u organizacional es un proceso cuyo propósito es optimizar la gestión de la organización de acuerdo a su propia misión, visión y valores.

Para ello se propicia generar un cambio en las normas, reglas, sistemas de creencias y conductas que operan de modo automático en la consecución de resultados. De este modo, el coaching es adecuado para planificar y reformular la estrategia de la compañía y rediseñar la estructura de la organización.

 

El coaching es un proceso de empoderamiento de las capacidades para analizar las necesidades reales y buscar soluciones a posibles problemas. Para dicho desempeño se pueden incluir la asistencia de equinos facilitando poner en práctica o promover las siguientes estrategias de comunicación:

– La pregunta abierta y la estrategia evocativa a la creatividad en una comunicación positiva dando libertad de respuestas y empoderando a los protagonistas para realizar sus propias aportaciones.

Por ejemplo: Se puede preguntar a los clientes cuál es su ritmo de vida en un ámbito específico de su cotidianeidad, en un contexto concreto y con un grupo determinado de personas. Se les plantea reflexionar si se sienten parados, al paso, al trote, al galope o desbocados.

– La escucha activa, no sólo en las palabras oídas, sino también en la comunicación no verbal de lo dicho con el cuerpo y con el tono de voz.

Por ejemplo: Se puede proponer elegir a un equino con el que hacer una auto presentación junto a él. Después los participantes pueden dar detalles no de lo que dijo sino de cómo lo dijo con la interacción con el caballo o yegua que se eligió. Si hay buena relación se puede jugar a que las personas exageren las imágenes que han visto, siempre con confianza y con un buen clima para no ofender ni dañar la sensibilidad de los implicados. Los caballos en cambio siempre harán de espejos que facilitarán a cada persona a sentir la importancia del cuerpo y la voz en la comunicación.

– La paráfrasis positivadora, repitiendo en palabras y gestos propios las principales ideas o pensamientos del otro. También se puede hacer una interpretación o reformulación de forma positiva de los sentimientos, emociones y perspectivas de las partes o del interlocutor cuando éstas han sido expresadas con agresividad y negatividad, para prevenir la escalada negativa en un momento de crisis o bloqueo.
Se debe mantener fidelidad con la esencia del mensaje original, para no dar pie a reiterar, rebatir o contradecir la última afirmación del interlocutor, constatando que ha quedado clara su opinión.

Al proponer verbalizar mapas mentales junto a los equinos se facilita la integración de lo verbalizado no solamente desde un plano mental sino también corporal y emocional. Una forma de trabajar, siempre con el permiso de los participantes, es realizando grabaciones de video o secuencias de fotografía. Este material es objetivo para que las personas puedan ir aumentando nuevas pautas de comunicación más eficientes y efectivas

– El resumen positivo como síntesis de la comunicación intensa. El facilitador o el interlocutor pueden aprovechar pausas naturales, si es posible, o incluso llegar a interrumpir si es necesario, con el fin de agrupar y ordenar la información de los aspectos más importantes tratados hasta ese momento. La acumulación de información no meditada puede fomentar las divergencias entre distintas perceptivas de interpretación.

Por ejemplo: En una tarea concreta a realizar con un equino, algunas personas se pueden ver bloqueadas, frustradas, pasivas, podrían incluso no considerar su propia seguridad o la integridad y respeto por el caballo o yegua.
A más tensión aparecen más contenidos y conflictos personales, a más relajación del campo de la personalidad aparecen más soluciones adaptativas. En cualquier caso el facilitador debería hacer una parada para relajar el campo.
Una técnica que se podría proponer es hacer un “Aparte psicodramático” que consiste en aportar un pensamiento en voz alta, de contenidos ocultos o negados, de un modo que no se deja duda que se juega a darse por supuesto que el resto de los presentes no oyen lo que se dice en el aparte teatralizado. Aunque no pueden responder directamente el contenido ha quedado introducido en la red comunicacional. Es un juego a decir lo que está sucediendo en el mundo interno pero como si nadie estuviese escuchando ese pensamiento. Para no generar perspicacias es bueno utilizar el humor o simplemente restringirse a decir con optimismo cómo está siendo la situación o tarea a desarrollar.

– La reformulación positivadora como un recordatorio de la empresa común que les ocupa y una invitación para proseguir con la comunicación positiva. Lo que interesa en la mayoría de los casos es que las personas desarrollen sus propias reglas de respeto y colaboración para que puedan utilizarlas en la comunicación.

Por ejemplo: Es bueno ir analizando las causas y efectos que provoca en la interacción con los equinos. Es importante considerar qué pasa, desde cuando, a qué se atribuye y para qué es beneficioso para las personal o para los equinos. El trabajo con equinos facilita considerar varios focos de atención no solamente en el área racional, sino también en el corporal y en lo que se percibe en el ambiente. De este modo, si algo no funciona los caballos nos enseñan a reformular las pautas de intercomuncación.

– La empatía para ponerse en el lugar del otro con la propia actitud en la comunicación y con expresiones que demuestren que se le está entendiendo. Para ello utilizamos preguntas del tipo: cómo crees que se ha sentido el otro. Es importante enfocarse en los puntos comunes a las necesidades e intereses. De este modo, es fundamental fomentar elementos conectores y mensajes que integren un enfoque de un “nosotros” en lugar de un “yo versus los demás”.

Los equinos no dan consejos, simplemente resuenan con lo que está aconteciendo en lo que falta o sobra en las formas de interacción. Captan los sentimientos de las personas, si estás asustado, si te sientes alegre, si estás triste. Un paso previo para poder ser empático con otra persona es ser capaz de tomar conciencia de las propias emociones. Los caballos reflejan el estado interno de las personas con las que interactúan.

– Hay que tener en cuenta en función del contexto, el código cultural y el tipo de relación diversos aspectos de expresión psicocorporales, tales como: la postura corporal; la distancia de cortesía; el tono muscular; los movimientos corporales; la expresión facial y la calidad de voz en el volumen, tono, ritmo, etc.

La respiración indica al caballo qué es lo que te está sucediendo y por tanto, qué peligros puede haber en el entorno. Si al estar con ellos se retiene la respiración el caballo interpretará que hay algún peligro y se pondrá alerta o saldrá corriendo. Una respiración equilibrada transmite serenidad y ayuda a concentrarte sin tensión.

Los equinos necesitan instrucciones precisas sin contradictorias. Las personas podemos preguntarte o tratar de entenderte un comportamiento pero un caballo si recibe un mensaje contradictorio lo más probable es que no siga la indicación de la persona o hará lo que le parezca que se aproxima más a la petición.

El Coaching Psicodramático, asistido con yeguas y caballos, incita a un “PASEO” con una propuesta integradora basada en la inteligencia apreciativa y el liderazgo. Esta metodología se vincula con el aprendizaje vivencial y lúdico en conexión con los 5 elementos de la naturaleza:

La Tierra para Posicionarnos coherentemente con las sensaciones y lenguaje corporal conectando la atención plena y con los valores de la endocalidad.

Un líder necesita poner los pies en la tierra para desarrollarse equilibradamente.
Los equinos tienen conexión entre ellos, estabilidad y sensibilidad para adaptarse a las peculiaridades del terreno. También se tumban en el suelo para relajarse, aliviar tensiones al darse masaje y para recubrir su cuerpo con una capa de tierra como protección natural del sol y los mosquitos.

Aire para Abrirnos a la creatividad de nuevos mapas mentales para gestionar los conflictos, atender necesidades y potenciar el talento.

El liderazgo necesita respirar sus propias capacidades para dirigirse a sí mismo, dirigir su propio tiempo y manejar las prioridades para actuar con excelencia e influir en su entorno.
Los caballos constantemente regulan su estado interno con su respiración, la cual está directamente relacionada con su estado corporal, mental y emocional.

Fuego para Sacudirnos la rabia con compromiso y avivar habilidades de liderazgo, trabajo en equipo, motivación e intuición.

El liderazgo requiere la energía, el potencial y la pasión para motivar a otros.
Las personas somos el cambio que hemos estado esperando, y somos el amanecer más valioso para conseguir el progreso en nuestra sociedad solidaria.
Somos como una manada de equinos que siempre están dispuestos para ayudarse unos a otros porque eso contribuye a desarrollar todo su brío, bienestar y seguridad.

Agua para Estirarnos ante los miedos y fluir con empatía, confianza y resiliencia para salir fortalecidos de situaciones adversas.

El liderazgo necesita beber una estrategia clara y limpia. Es fundamental tener una visión disponible para desarrollar el propósito y los factores críticos de éxito.
Los equinos mantienen una visión como manada y como tal su liderazgo varía según los puestos ocupados para adecuarse con eficiencia al éxito de su cuidado y supervivencia en su ecosistema.

Éter para Orientarnos optimizando nuestros recursos de cooperación con optimismo, entusiasmo y alegría.

Lo importante no es el camino sino hacerse camino con un aprendizaje vivencial y natural. Los equinos nos facilitan procesos de cambio al:
Pasear hacia el Autoconocimiento relacional, la Resiliencia emocional, la Transformación creativa, la Expresión espontánea y la Sensibilidad cooperativa.
Trotar hacia la Asertividad, la Responsabilidad, el Talento, la Empatía y la Sinceridad.

Galopar con Adaptación, Renovación, Transcendencia, Entusiasmo, y Sinergia.
Unir ARTES para una ACTITUD con Alegría, Confianza, Tenacidad, Iniciativa, Ternura, Unión y Decisión.

Lo importante es disfrutar de los nuevos paisajes de camino hacia las metas, las cuales son un pretexto para chequear las posibles disonancias y creencias limitadoras en el camino.

No se puede entender el mundo de los equinos si no se estudia su etología y se entiende su comportamiento como especie. Un caballo nunca quiere estar solo por muy lujoso que, aparentemente, sea su espacio. Ningún ser humano podemos tener el corazón pleno, abierto, fuerte y claro mientras que existe en nuestro planeta otro ser humano que está sufriendo o de cualquier otra especie.
Los animales de forma natural honran la vida y solamente se comportan con agresividad cuando su existencia ha sido perturbada por el humano.

Gracias al contacto sanador de personas que viven con humildad, voluntad, sinceridad, integridad y amor incondicional podemos vivir con armonía. Con la educación asistida con animales tenemos una guía y orientación para reconectarnos con nuestra verdadera esencia animal y espiritual.
Para dirigirte hacia ese lugar donde se hacen realidad los sueños sigue la estrella de 5 puntas; para empezar a caminar; para refinar o mejorar lo que hay que hacer más; para confirmar lo que está bien y se quiere que seguir haciendo; para considerar lo que merece una segunda oportunidad o es mejor hacer menos; y, por último, guiarnos en lo que es licito parar de hacer o eliminar de nuestras vidas.

Las vivencias con caballos, en la naturaleza, facilitan reconocer, expresar y descargar tensiones físicas, emocionales, mentales y sociales. Para aprender a ir al paso de las potencialidades, al trote de las emociones y al galope de tu propio cuerpo.

Las Técnicas Activas Psicodramáticas son muy útiles de cara a la gestión de conflictos, ya sean grupales como interpersonales. Deben ser desarrolladas con sensibilidad, amoldándose a los contextos y situaciones donde se considere oportuno utilizarlas. Se debe aclarar que se abre un espacio protegido con el respeto y con el consentimiento de los participantes.
Es muy importante que las personas estén predispuestas y caldeadas, con emergentes propios, para que en el desarrollo de estas técnicas vuelquen contenidos que posteriormente se comentaran en una etapa de procesamiento.

Del amplio campo de la intervención para fomentar la espontaneidad, nuevas conductas y modos de vinculación, cabe destacar las siguientes formas de utilizar algunas Técnicas Psicodramáticas en los procesos de coaching asistido con equinos:
– Intercambio o inversión de roles: Para conflictos entre varias personas, cada una actuará durante un tiempo representando el comportamiento del otro, para pasar del estoy en mi lugar al me pongo en tu lugar desde el punto de vista de tus sentimientos y experiencias. Se procurará que en este intercambio no haya interrupciones ni paradas para dejar fluir de las posiciones que les separan hacia los intereses que les acercan.

Por ejemplo, se plantea una dinámica en la que realizar la tarea de llevar al caballo de un lugar a otro manteniéndose con cogidos de la mano y solamente pudiendo hacer lo que una persona dirige lo que tienen que realizar los demás, sin que puedan dialogar ni cuestionar las órdenes recibidas para interactuar con el caballo. Al finalizar el ejercicio se pide que hablen sobre qué ha sucedido y sobre cómo se han sentido. Posteriormente se pide a los participantes que dialoguen hablando como si fuesen las otras personas. De este modo se empatiza con las otra persona y se amplía el registro de las reflexiones y emociones que otras personas valoran al ponerse en su situación. Finalmente se puede interactuar con los caballos poniéndose en el lugar de la persona con la que han resonado más o se considera pertinente jugar o desarrollar ese papel.

– Esculturas o imágenes: Utilizando los equinos y el cuerpo de los protagonistas se muestra contenidos personales difíciles de exponer y liberar verbalmente. La palabra sólo aparece para aclarar mensajes que con la expresión gestual y corporal han tomado forma. De este modo, se puede ir poco a poco evolucionando de una imagen a otra.

– Soliloquio: Esta técnica debe ser utilizada en un contexto de dramatización psicodramática, fuera del diálogo general de la conversación. Sirve para expresar lo que se piensa o siente en ese momento concreto.

Por ejemplo, si al acercarse al caballo se observa que un participante tiene un puño cerrado, o si le está temblando una pierna, el facilitador le podría pedir si puede hablar de los contenidos que se están abordando pero como si se expresase esa parte de su cuerpo para cerciorarse de si su comportamiento es aceptado internamente.

– Espejo: La sutileza y al mismo tiempo la potencia de las Técnicas Psicodramáticas requieren que el facilitador esté muy seguro de su correcta utilización y si es pertinente realizarlas. La herramienta del espejo se fundamenta en ocupar el lugar del otro para que observe su postura y así pueda reconocerse a sí mismo a través del otro. Es útil al reflejar e indagar sobre los sentimientos que han afectado a la persona en la interacción con el caballo e indagar si tienen relación con otros contextos personales o profesionales del cliente.

– Doble: Consiste en adoptar la postura, tensión corporal y expresión facial estando al lado o poniendo las manos en los hombros de la persona que en ese momento tiene el foco dramático, para expresar lo que se percibe que no manifiesta ese protagonista para intentar completar el modo de relación. Hay que tener mucho cuidado de no aportar elementos propios al expresar lo que el otro no hizo por inhibición, bloqueo, temor o desconocimiento.

Por ejemplo, si una persona se empecina en intenta empujar al caballo mientras este ofrece resistencia entonces el profesional puede ponerse detrás del cliente y susurrarle un pensamiento o sentimiento que pueda aportar tomar conciencia de la vinculación de su tensión física con las posibilidades de interacción con el caballo.

– Objetos Intermediarios e intraintermediarios: Su utilización sirve, por un lado, para restablecer la comunicación del facilitador con una de las partes y por otro, para mejorar la expresión y la creatividad al “relajar el campo tenso” respectivamente. Se pueden utilizar como portadores de un rol, así como; para aportar lenguaje simbólico alternativo al visual y al gestual; como una prolongación, refuerzo o extensión de la persona y sus habilidades; además, de favorecer la aparición y evidencia de aspectos ocultos en los sistemas vinculares.

Objetos Intermediarios e intraintermediarios típicos en coaching psicodramatico asistido con caballos son cuerdas, telas, ramas, bolsas, aros, conos, cojines, etc.

– Complementariedad de roles: Es una técnica que sirve para aportar lo que falta en la relación y facilitar el desarrollo de un rol o vínculo determinado. A través de la misma se pretende tomar conciencia de las diferencias entre las contradicciones entre lo que se dice y lo que el cuerpo deja en evidencia que hace.

Por ejemplo, se puede pedir a un cliente que ayude a otro aportando un regalo que le puede facilitar mejorar su estilo de comunicación con el caballo y ambos pueden relacionarse juntos con esa nueva opción que genera nuevas pautas de comportamiento.

– Multiplicación dramática: Es la puesta en acción sucesiva de una misma situación por partes de las distintas personas presentes que aportan su perspectiva personal sumando múltiples puntos de vista. Se puede realizar para expresar diversas soluciones o aportar riqueza en el intercambio de puntos de vista ante una misma situación.

Con los caballos se puede realizar varias veces una misma tarea en las que al principio no se puede dialogar y poco a poco se puede ir aportando lenguaje verbal para ir mejorando el nivel de excelencia en los resultados.

– Role-playing pedagógico: Es un juego de roles activo de aprendizaje significativo de nuevas vinculaciones ante situaciones reales, deseadas, temidas, etc. Se utiliza para perfeccionar un rol poco efectivo; para cambiar un rol inadecuado; o bien para crear un rol ausente, mediante el juego de “aciertos y fallos” en progresiva dificultad hasta la satisfacción.

Por ejemplo, se puede jugar a interaccionar con los equinos como si fuese un rol aceptado o rechazado, real o imaginario, abandonado o actual, metafórico o simbólico, onírico o poético y teatralizar una historia en la que se van afrontando y gestionando conflictos.

– Escenas intermediarias: Consiste en detener una escena central significativa, a partir de la cual se pasa a construir las previas y las posteriores. Su objetivo es sintetizar el conflicto o el relato a partir de una escena estática y, además, poder obtener una secuencia de imágenes que permitan comprender la historia del conflicto y sus perspectivas. Si es necesario se puede añadir más escenas anteriores y posteriores. Después se pasa a repetir la historia cronológicamente, al tiempo que el protagonista hace un relato verbal de las mismas.

Por ejemplo, si un cliente tiene una dificultad en la relación con el caballo entonces se le pide que vincule ese tipo de dificultad con un aspecto personal o profesional en su vida cotidiana y que desarrolle las situaciones antes, durante y después de ese conflicto. El mismo protagonista planteara nuevas pautas de comportamiento en su lenguaje corporal sus sensaciones, sus sentimientos y emociones así como su estructura de creencias o patrones mentales. Posteriormente pondrá a prueba sus nuevas pautas de aprendizaje con la interacción con el caballo.

– Concretizadores: Se trata de evidenciar los contenidos condensados en las palabras o expresiones verbales con las que se expresan, situaciones y estados de ánimo. De este modo, mediante la dramatización concreta de las mismas las palabras adquieren una nueva dimensión, accediendo no sólo a los contenidos sino a la dinámica latente que existe tras la forma verbal.

Por ejemplo, si en la interacción con un caballo un cliente dice la frases del tipo a los caballos hay que tratarlos con “mano dura” para que te tengan respeto, entonces habrá que indagar que significa para esa persona esa expresión, en qué situaciones le han tratado así y ha tratado así a otras personas. Se evaluará el nivel de resultados a nivel objetivo y subjetivo.

– Técnicas corporales proxémicas: Son procedimientos en los que interviene la distancia próxima y la posición de los cuerpos en la comunicación natural. Por consiguiente, se evidencian las repercusiones que producen en las relaciones y en las vivencias personales.

Por ejemplo, se pueden proponer la dinámica de poner una cabezada al caballo y evaluar cómo ha sido la reacción del mismo según la forma de acercarse de la persona o personas y vincularla con los espacios de confianza y respeto que socialmente utilizamos los humanos.

El Coaching Psicodramático es un proceso de comunica-acción que favorece en los protagonistas del cambio la habilidad social de resolución de problemas, actuando positiva y activamente frente a ellos, promoviendo fortalecer los vínculos, impulsando la capacidad de los seres humanos para sobreponerse a la adversidad y además construir sobre ella.
El Coaching Psicodramático orienta a la transformación personal y profesional aumentando el poder de acción y la mejora de las relaciones conversacionales en el sistema al que se pertenece y en la posición que se ocupa en ese sistema relacional.

El coaching asistido con caballos facilita el aprendizaje del liderazgo, puesto que, los equinos nos enseñan que si no se sabe cómo poner límites con sensibilidad pero con claridad y confianza entonces el caballo hará lo que él considere oportuno, le haga gastar la menor energía posible o le proporcione mayor bienestar y seguridad.

En los procesos de Coaching se focaliza en el desempeño de funciones y roles personales, laborales y sociales acariciando el alma con las relaciones que las personas son capaces de construir. El/la coach anima a conseguir:
– Planificar objetivos y los recursos con los que se cuenta para poder realizarlos.
– Organizar la estructura para poder llevar a cabo los objetivos de la organización o sistema relacional.
– Dirigir y liderar a personas del entorno o a equipos de trabajo para que realicen las tareas y consigan los objetivos planificados.
– Evaluar el trabajo realizado buscando la excelencia en el proceso.
– Retroalimentar y motivar a la red social y equipos de trabajo.

El/la coach no dice lo que hay que hacer, está siempre disponible a que se descubran las diversas posibilidades y motiva el deseo de aprender a transformar el mapa mental con el cual las personas observamos e interpretamos nuestra realidad.