Coaching y gestión del talento

COACHING quiere servir de guía y apoyo personal, así como para alzar a equipos hacia el alto rendimiento y para sacar la excelencia de las organizaciones en sus múltiples desempeños, roles, competencias, metas, estrategias…

El coaching puede centrarse en un proceso personal, ejecutivo, empresarial u organizacional. Es digno de mención la diversidad de ámbitos de intervención que tiene este arte de la comunicación empleado en procesos de coaching educacional y comunitario, con un gran calado en el ámbito social y colaborativo.

El/la coach no dice lo que hay que hacer, está siempre disponible a que se descubran las diversas posibilidades y motiva el deseo de aprender a transformar el mapa mental con el cual las personas observamos e interpretamos nuestra realidad.

Podemos definir el coaching como un conjunto de técnicas y procesos que nos ayudan a gestionar el talento potenciando nuestras habilidades y recursos, mejorando aquello que ya sabemos hacer o facilitando generar nuevos hábitos de comportamiento y competencias para emprender un camino hacia una meta definida, la que nosotros/as queramos alcanzar.

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El/la coach no juzga sino que orienta y capacita al cliente para que pueda obtener lo mejor de sí mismo/a, porque lo verdaderamente importante no es conocer lo que somos sino inventarnos en lo que podemos llegar a ser.

El coaching orienta a la transformación personal y profesional aumentando el poder de acción y la mejora de las relaciones conversacionales en el sistema al que se pertenece y en la posición que se ocupa en ese sistema relacional. De este modo; el ser humano construye realidades cuando
C oncreta                    C apacita
O bserva                     O rienta
A nima                         A compaña
C rea confianza       C larifica
H onra                         H abilita

 

El/la coach ayuda a fortalecer la confianza, aumenta capacidades de liderazgo y facilita la toman de conciencia de la estructura de coherencia entre lo que se dice, se piensa y se siente.

El lenguaje es acción porque genera que sucedan realidades diseñando el porvenir nuestro y el de los/as demás.

El/la coach acompaña haciendo foco en los dominios del lenguaje, la emocionalidad y la corporalidad. Aporta luz en las zonas oscuras del proceso de reflexión y acción personal para poder hacer sentir que se toman las decisiones más adecuadas según las circunstancias.

El/la coach anima en el desempeño de funciones y roles personales, laborales y sociales acariciando el alma con las relaciones que las personas son capaces de construir al:
Planificar objetivos y los recursos con los que se cuenta para poder realizarlos.
Organizar la estructura para poder llevar a cabo los objetivos de la organización o sistema relacional.
Dirigir y liderar a personas del entorno o a equipos de trabajo para que realicen las tareas y consigan los objetivos planificados.
Evaluar el trabajo realizado buscando la excelencia en el proceso.
Retroalimentar y motivar a la red social y equipos de trabajo.

El ARTE del coaching es actuar con magia para que los clientes froten su ingenio.

El/la coach regala semillas con aroma a presencia en un érase una vez una historia relatada con descripciones, declaraciones de gratitud, promesas, peticiones, ofertas, juicios de responsabilidad contados por el/la cliente. El/la cliente tiene la responsabilidad de ir haciendo surcos en los estados de ánimo del resentimiento, resignación y aceptación teniendo en cuenta que tiene que regar sus ilusiones y ambiciones.

Es aconsejable tener un/a coach cuando se inician procesos de mejora, cuando hay conflictos internos, cuando hay una crisis personal o profesional, cuando hay CAMBIOS en las organizaciones, cuando las tareas de gestión y dirección producen estrés…